Ejercicio sobre estrés y sobrecarga: demandas y recursos
Ejercicio para explorar el estrés
Este ejercicio propone observar con más detalle una situación de estrés. En primer lugar, permite diferenciar las demandas reales de la presión que puede añadirse internamente. Además, ayuda a revisar los recursos disponibles y el margen de acción que existe en cada situación.
Diferencia lo que ocurre de lo que estás añadiendo
Para empezar, selecciona una situación concreta. A continuación, intenta distinguir qué exige realmente esa situación y qué expectativas, reglas o pensamientos pueden estar aumentando la presión. De este modo, podrás observar ambas partes por separado.
- plazos reales
- responsabilidades concretas
- tareas pendientes
- circunstancias externas
- autoexigencia
- expectativas personales
- responsabilidad excesiva
- necesidad de control
A continuación, revisa si reconoces alguna de estas formas de exigencia.
Observa qué estás sosteniendo con los recursos que tienes
En este segundo paso, selecciona únicamente los elementos principales. Primero, añade las demandas que están presentes. Después, incorpora los recursos con los que cuentas. Así podrás visualizar de una manera sencilla la relación entre ambos.
Demandas
Aquí puedes incluir, por ejemplo, responsabilidades, tareas, plazos o circunstancias que requieren tiempo, esfuerzo o atención.
Al añadir elementos podrás visualizar la relación entre ambos lados.
Recursos
Como recursos puedes considerar, entre otros, tiempo disponible, apoyo, descanso, conocimientos, ayuda o capacidad de decisión.
Puedo cambiar algo
En este caso existe una acción o decisión que depende directamente de mí.
Puedo influir
Por ejemplo, puedo pedir, hablar o negociar. Sin embargo, no controlo completamente el resultado.
No depende de mí
En cambio, algunos aspectos de la situación no pueden modificarse directamente en este momento.
Decide qué necesitas a partir de lo que has observado
Finalmente, revisa el conjunto del ejercicio. La respuesta no consiste necesariamente en hacer más. Por el contrario, en algunas situaciones puede ser necesario actuar; en otras, puede resultar más adecuado pedir ayuda, reducir una exigencia, poner un límite o recuperar recursos.
Importante
Aunque este ejercicio puede ayudarte a ordenar una situación de estrés, no determina automáticamente qué exigencias son razonables ni cuáles deberían reducirse. A veces existe una sobrecarga objetiva; en otras ocasiones intervienen la autoexigencia, la dificultad para poner límites, una responsabilidad excesiva o determinadas interpretaciones. Además, varios de estos factores pueden aparecer al mismo tiempo.
Por ello, en terapia se trabaja en diferenciar estas variables, valorar qué demandas pueden modificarse, identificar qué recursos son necesarios y decidir qué respuesta resulta más adecuada para cada persona y situación.
Privacidad
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Si estás realizando un proceso terapéutico conmigo, puedes hacer una captura de pantalla del ejercicio una vez completado y traerla a sesión.
